Por José Ramón Calatayud*
Injusticias y sospechosos olvidos existen en la cultura cubana. Da la impresión, a veces, de una intención, una conjura, para sepultar en la desmemoria a ciertos artistas o escritores que, habiendo tenido éxito, e incluso, grandes éxitos, han sido absoluta e irremediablemente olvidados.
Cubiertos por la niebla de ciertos argumentos estéticos pretendidamente vanguardistas, aun cuando se sabe que las verdaderas vanguardias no desechan ni borran ni suprimen, y que por lo general, cuando se ataca desmedidamente a un autor hasta el punto de pretender desaparecerlo como si nunca hubiera existido, el interés es otro y esconde malas intenciones.
