Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

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martes, 19 de marzo de 2013

Tributo en Cuba a Bola de nieve


 El pintor español Juan Luis Jardé rindió homenaje en La Habana al fallecido músico cubano Ignacio Villa (Bola de nieve) (1911-1971), con una obra dedicada al artista, donada al restaurante Monseñor, su templo para el arte.
  Homenaje en el aniversario 60 de la fundación del establecimiento, la pieza evoca los años en que el artista cautivó con sus canciones al público habanero en uno de los sitios emblemáticos de la gastronomía cubana.
  Bola de Nieve consideraba el Monseñor su segunda casa. Allí actuó todos los días desde finales de la década de 1950 hasta poco antes de su muerte, en 1971.
  En el lugar se conserva su piano, el mismo que lo acompañó su por escenarios de varios puntos del planeta. (Tomado de CubaSí)

martes, 5 de febrero de 2013

Ivette Cepeda: Tú eres la música que queremos cantar

  Existe un fatalismo geográfico que me impide muchas veces estar donde quisiera; disfrutar de lo que quisiera; ver lo que quisiera, sentir como quisiera… Y me lamento..., me como las uñas de las manos..., me golpeo contra la pared… ¿por qué vacilé entonces, por qué no me fui cuando podía? Era mi Cienfuegos quien me ataba, las gentes de mi barrio, mis calles de todos los días, los besos de mis padres. Ya desde entonces y por siempre La Habana se me hizo lejos, muy lejos y no fui valiente para enfrentarla.
  Ya me acostumbré a ver (no lo que quisiera) en la TV Nacional, y una de esas cosas maravillosas que nos regaló (lamento no lo haga con frecuencia) fue el concierto de Ivette Cepeda ofrecido en el teatro Mella los días que marcaban el fin del 2012. Desde mi sillón de convaleciente por mi enfermedad lo viví, lo lloré, lo sentí... Una crónica de Marta Valdés nos lo describe y yo quise copiarla en mi blog y compartirla, una vez más, con mis lectores.


 Su voz llenó el teatro Mella de las esencias de Cuba, eran los días de finales del año 2012. Nos recordó a Elena, a la Mora, a Bola de Nieve. Nos trajo las letras eternas de Marta Valdés, Piloto y Vera, Juan Formell. Se gastó el lujo de estrenar canciones de Orlando Vistel, con el maestro en el piano. Envolvió toda la atmósfera con su melodía, su talento, su gracia cubana natural, su estatura musical y humana sin artificios ni maquillajes.
  ¡Cuánta falta nos hacía una voz que nos trajera hasta hoy a esas y esos grandes que han hecho rica y memorable a la música cubana!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Bola de Nieve: Yo soy la canción que canto


Homenaje a Ignacio Jacinto Villa y Fernández, más conocido por Bola de Nieve, por el centenario de su natalicio. En este trabajo, síntesis biográfica y opiniones de figuras relevantes de las artes.

  Cantó, y de qué manera… ni él mismo supo cómo se atrevió a hacerlo en México -aquella  primera vez en público, para suplir un vacío en el espectáculo. Cantó para bien del mundo. Cantó para dejarnos por siempre esa voz, que le sale redonda como su sobrenombre, una voz visceral e irrepetible.
  Cantó vestido de frac, a risa suelta. Cantaba a su antojo, moldeaba la canción entre las ventanas de su diálogo, sus inflexiones y su voz ronca (de "vendedor de duraznos y ciruelas", como solía decir), y siempre dejaba una nota irónica y humana. Cantó sin voz, arrancando aplausos, en idiomas de cuatro continentes. Con su desmesurada sonrisa, rompió el empaque de la gala teatral. Impuso una expresión que envolvía hiriente sátira, inocente bonhomía... 
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