El pasado 30 de enero se cumplieron 25 años de la declaración del Cementerio de Reina como Monumento Nacional, por la extraordinaria riqueza artística, con esplendorosas
obras en su mayoría de mármol de Carrara, hierro fundido y pizarra, las
lápidas finamente labradas en bajorrelieve, como si fueran subtitulajes de una
vieja película muda y sus valores históricos. La recuperación del camposanto atraviesa año tras año por el tema financiero, dispuesto para tales fines. Esperemos que el 30 aniversario de la denominación nos sonría con un mejor rostro.
Por Mercedes CARO NODARSE Fotos: CEDEÑO
“Y aquí me quedo, azul grito de anhelo
detenido (…)
quemando sin sonrisas mis huesos y mis
músculos”. (1)
Un manto de silencio y quietud envuelve a los
cementerios; pero suele romperse en algunas fechas, como las celebraciones de
las madres, los padres, los difuntos. Entonces, los familiares recuerdan a sus
seres queridos y acuden al camposanto a adecentar tumbas, arrancar malas
hierbas o sustituir las flores ajadas por otras frescas. Cuba está salpicada
por necrópolis las cuales son, por su importancia y belleza, mucho más que
lugares en los cuales adentrarse, muy de vez en vez, con el fin de enterrar y
homenajear a los muertos
Al hablar de la riqueza del patrimonio
edilicio de Cienfuegos, resulta ineludible la mención de dos importantes obras,
distintivas en el universo de las construcciones funerarias cubanas: los cementerios
“Tomás Acea” y el General de Reina (también le llaman Municipal) ambos, únicos
de su tipo en el país, el primero exclusivo como jardín, inaugurado el 21 de
noviembre de 1926 y declarado Monumento Nacional, el 10 de octubre de 1978, por
sus valores artísticos, arquitectónicos, históricos y ambientales.