Dominada ya por
las civilizaciones antiguas —en cuyo fundamento asentaron parte de sus logros
constructivos, científicos y civiles—, la agrimensura es el arte de saber medir
las tierras, según el Diccionario Aristos, de 1976.
Por
consiguiente, la persona dedicada a la tarea establece cálculos espaciales, atisba
la longitud de las áreas, rectifica límites. El agrimensor, suerte de topógrafo
nutrido de diferentes disciplinas (geometría, trigonometría, ingeniería, arquitectura,
historia, física, geomorfología…) y abocado por naturaleza a la delimitación de
superficies, produce documentos cartográficos y, de tal, se integra a la
memoria visual más práctica de los sitios donde sirvió.
