Por Mercedes Caro Nodarse
@eidita
“Silencio general. El viento calla. La
naturaleza no respira. Parece muerta. A lo largo del mástil
empiezan a centellear débilmente los fuegos de San Telmo; la vela cae en
pesados pliegues”.
Viaje al centro de la Tierra, Julio Verne (1828 -1905)
Son pocos los
residentes de los barrios El Perché y el Castillo de Jagua —poblados de
pescadores situados en una de las riberas de la bahía de Cienfuegos—, que no
hayan escuchado alguna vez la historia de la luz o fuego de San Telmo, porque a
pesar de no ser precisamente originaria de tales lugares, ha echado raíces
allí, entre las personas apegadas al mar y al salitre, como si fuera una
tradición propia de la zona. Por eso la han convertido en otra de las leyendas
de la Perla del
Sur.
