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| Y llegó la Virgen a mi barrio de Punta Cotica. |
Dios sabe si hay Dulcineas o no en el mundo,
y si es fantástica o no es fantástica, y estas
no son cosas cuya averiguación
se ha de llevar hasta el cabo.
(Palabras del Quijote)
Pero sí a cada uno de los rincones de esta Perla del Sur, hermosísima ciudad que acogió a la Madre de todos los cubanos el pasado 11 de junio. En el peregrinar de la Virgen Mambisa por este humilde pueblo ha recibido amor y muchos actos de fe.
Hoy le tocó a mi barrio. Otra vez viví el amor de los míos, los cercanos, los del día a día, el buenas noches y cómo está fulano, los que me avisan de cuando llegó el café a la bodega -porque sin él no puedo concentrarme y lo saben-, a esta virgencita divina, a esta virgencita querida, a esta virgencita amada a la cual me aferraba de niña, pues era mi muñequita linda, y si no la abrazaba no podía dormirme.
Llegó al barrio de Punta Cotica, ¡mi barrio!, en el que nací y aún habito…, el mismo de rumbas los domingos o del bembé en el pasaje de Coralia. Llegó al ritmo de la comparsa los Príncipes de la Caridad del Cobre, la misma que hace casi 60 años la homenajeó, allá en diciembre de 1952. Hoy una nueva generación de rumberos reeditó la conmemoración. Llegó la Virgen Mambisa… y al sonido de los tambores batá y el contagioso baile de los comparseros iban sumándose los vecinos de la comunidad. Creo que muy pocos quedaron en casa.
