Por Delvis Toledo De la Cruz*
Era una parada casi obligatoria, pero por desgracia la guarandinga en la que viajaban desde el parque natural El Nicho, continuó la marcha. Se bajaron casi 800 metros después, no obstante —pensarían luego— la larga caminata hasta la entrada de la máscara sonriente y la triste, valió la pena.
Así arribó una tropa de jóvenes al remanso natural intramontano que constituye la sede del grupo Teatro de Los Elementos, perteneciente al municipio de Cumanayagua.
Era una parada casi obligatoria, pero por desgracia la guarandinga en la que viajaban desde el parque natural El Nicho, continuó la marcha. Se bajaron casi 800 metros después, no obstante —pensarían luego— la larga caminata hasta la entrada de la máscara sonriente y la triste, valió la pena.
Así arribó una tropa de jóvenes al remanso natural intramontano que constituye la sede del grupo Teatro de Los Elementos, perteneciente al municipio de Cumanayagua.
