Roberto Fonseca se
desliza en el piano como si este fuera parte de su cuerpo. Escuchar su música
es un regalo, si lo vemos interpretarla, entonces es la combinación perfecta;
él representa cada una de sus notas con espíritu, con temperamento.
La destreza de sus
manos logra en nosotros las emociones más fuertes y memorables, como si fuera
cosa de magia. Quizás la clave esté en sus principios para componer. “Me gustan
las cosas minimalistas”, dice, y con esto nos confirma aquello de “lo esencial
es invisible a los ojos”.
Roberto Fonseca y su
grupo Temperamento presentan en concierto su último disco Yo, un fonograma en
el que el pianista hace confluir sus universos musicales, busca puntos comunes
entre la poesía, la música africana, la electrónica, la tradicional cubana…
