Desapareció físicamente Melba Hernández, una mujer que vibró como el alma misma de la Patria. En sus vivencias, la satisfacción de estar junto a Haydeé Santamaría en el asalto a la alborada, allí donde la muerte de los allegados recababa apoyo.Entre ráfagas de ametralladoras y los últimos quejidos de los baleados, se convirtieron en heroínas las dos muchachas de la legión de valientes que irrumpieron en el Moncada. Melba no fue madre, tal vez todo ese instinto tierno lo volcó en Yeyé, cuando le tocó conocer de las torturas y la muerte de su hermano Abel, así como de su novio Boris Luis Santa Coloma.
Fueron las dos únicas mujeres del grupo de jóvenes que el 26 de julio de 1953 concurrió a la convocatoria de su generación para no dejar pasar por alto tanta afrenta de la tiranía en el año del Centenario del Apóstol. Y se lanzaron contra los muros de la segunda fortaleza militar del país, les tocó guardar prisión y contra el dolor de sus almas dejar sus muertos entre la sangre y la amada tierra santiaguera, saber que no los volverían a ver jamás...