Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Melba Hernández: en la legión de heroínas



  Desapareció físicamente Melba Hernández, una mujer que vibró como el alma misma de la Patria. En sus vivencias, la satisfacción de estar junto a Haydeé Santamaría en el asalto a la alborada, allí donde la muerte de los allegados recababa apoyo.
  Entre ráfagas de ametralladoras y los últimos quejidos de los baleados, se convirtieron en heroínas las dos muchachas de la legión de valientes que irrumpieron en el Moncada. Melba no fue madre, tal vez todo ese instinto tierno lo volcó en Yeyé, cuando le tocó conocer de las torturas y la muerte de su hermano Abel, así como de su novio Boris Luis Santa Coloma.
  Fueron  las dos únicas mujeres del grupo de jóvenes que el 26 de julio de 1953 concurrió a la convocatoria de su generación para no dejar pasar por alto tanta afrenta de la tiranía en el año del Centenario del Apóstol. Y se lanzaron contra los muros de la segunda fortaleza militar del país, les tocó guardar prisión y contra el dolor de sus almas dejar sus muertos entre la sangre y la amada tierra santiaguera, saber que no los volverían a ver jamás...
  Melba Hernández Integró la dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio desde sus inicios y como tal realizó diferentes actividades; desde despedir a los expedicionarios en Tuxpan hasta que el yate se perdió en las brumas de la madrugada tespestuosa, hasta su incorporación más tarde al Ejército Rebelde ya consolidado, a cuyo Tercer Frente Oriental Mario Muñoz fue asignada.
  La vida de aquella niña crucense, nacida del humilde hogar de Manuel Hernández y Elena Rodríguez del Rey, pasará a la historia como una gloria de Cuba. Patriota desde la cuna y la escuelita donde Corina Rodríguez, la anciana maestra de recia estirpe mambisa, regó la semilla que germinaba en aquella muchacha; no perdía oportunidad Melba para recordar sus enseñanzas.
  Estudió la abogacía y la ejerció en el juicio donde Fidel proclamara su alegato La historia me absolverá. Por eso le tocó al pueblo de Cruces, perteneciente a la provincia de Cienfuegos, el mérito del primer parto impreso de la histórica declaración, y allí, desde su pueblito natal, la combatiente clandestina realizó la gigante labor de difundir el programa de Fidel, aquel que escuchó en pleno juicio y cuyas esencias defendió con su brillantez de jurista, con el mismo verbo que luego del triunfo la llevó a representar como embajadora a la islita rebelde en el Viet Nam agredido por los yanquis.
  Los más jóvenes no conocieron sus dotes de oradora, pero hasta el último momento, entre silencios e insinuaciones le escucharon sus alegatos de fidelidad y cubanía, patentizadas en amor a la patria y a Fidel. (Dagmara Barbieri López)

 Melba, mucho más que una heroína

  Siempre risueña, siempre heroína, siempre patriota. Melba Hernández fue un personaje de leyenda, pero, sobre todo, un gran ser humano.
  Nunca pudieron doblegarla las adversidades: ni la caída de sus compañeros de lucha, ni la prisión, ni el acoso de la dictadura o la enfermedad prolongada. Venció cada combate a golpe de convicciones, de ingenio, de genuina sonrisa.
  Combatiente del Moncada; gestora, junto a Yeyé, de la impresión y divulgación de La Historia me Absolverá; participante en los preparativos del Granma; guerrillera en la Sierra Maestra. Mujer para grandes empeños.
  A la Revolución consagró cada minuto de su vida. Y a los niños y jóvenes, a quienes siempre acogió en su casa, les brindó consejos, los alentó a la lucha. Fue como una madre para muchos.
  Martiana de savia y acción, se erigió en figura señera en la solidaridad con el legendario pueblo vietnamita, acosado primero por el imperio francés y después por las tropas yanquis.    Su voz se escuchó en los más diversos escenarios del mundo condenando la agresión de las potencias contra el pueblo de los anamitas. “La influencia vietnamita profundizó mis sentimientos de amor hacia todos los pueblos del mundo” – diría.
  Cada vez que se vaya a evocar la ternura, la limpieza del alma, la bondad verdadera, habrá que pensar en Melba.
  Junto a Vilma, Celia y Haydée, ella es símbolo del heroísmo y la entrega a la Revolución de la mujer cubana. (Randy Alonso Falcón)




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