Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Mirar a la educación con bifocales



Por Mercedes CARO NODARSE



  Hablar de la educación en los últimos tiempos causa opiniones encontradas, y cuestionamientos a través de la historia nos llevan a reflexionar acerca del panorama actual. Las políticas educativas encaminan hoy sus pasos hacia la formación del modelo de hombre al cual se aspira. Existen principios esenciales dentro del sistema educativo cubano, pero ¿se llevan todos a su máxima expresión?, ¿por qué el divorcio escuela-familia?, ¿cuáles son los principales problemas de la enseñanza de hoy?

  Mercedes Montero Bernia, Máter en Ciencias Pedagógicas y una defensora “a capa y espada” del magisterio cubano —no por gusto lleva 43 años dentro del sector, y ha transitado por varias etapas que van desde maestra, directora de círculos infantiles, profesora de la Universidad hasta Divulgadora de la junta provincial de la Asociación de Pedagogos de Cuba (APC)—, responde a algunas de estas interrogantes.

  Hace apenas unos días Miguel Díaz-Canel enfatizó en la necesidad de que la clase, si bien debe ajustarse a una metodología, ha de dejar espacio a la creatividad, para que en ese diálogo entre docentes y estudiantes nazcan ideas, debates y se eleven los valores. ¿Es posible, en las condiciones actuales, abrirse a esa “independencia” en las aulas?

  “Pienso que sí. Eso es a lo que aspiramos, un educador capaz de entablar debates y propiciar el diálogo. En eventos, foros internacionales, el tema se ve vigente y llama la atención de los especialistas de diversas ramas del conocimiento, y es lógico, porque el estudio de los procesos creadores debe ser integral como lo es el desarrollo de la personalidad; además, cada vez se verifica con mayor seguridad que una educación de calidad es aquella que logra incrementar la creatividad como condición básica de la plenitud del ser humano”.


  ¿Pero es que existen los espacios en las aulas de reflexión y debate, sin embargo no se aprovechan como es debido; tampoco en el resto de las materias impartidas?

  “Es verdad. Muchas veces lo utilizan para otras actividades. Sabemos que eso requiere de una preparación superior de los docentes. (…) Todas las investigaciones realizadas en el país y promovidas por la Asociación de Pedagogos, van dirigidas en tal dirección, a la preparación y autopreparación. El maestro debe mantener un nivel de conocimiento muy alto, el cual le permita llevar al alumno un aprendizaje profundo, lleno de creatividad; si es bajo no puede explicar con niveles científicos y lograr en los estudiantes un desarrollo integral de capacidades y habilidades aceptadas, a partir de las particularidades de cada uno, con una apropiación del conocimiento en un ciento por ciento.

  “Reconocer que aunque la educación tiene propósitos generales para todos, y no puede desligarse del rigor, el control, disciplina, incluso de la metodología para la enseñanza, cada uno de los individuos humanos tiene necesidad, en última instancia, de un aprendizaje específico, especialmente dirigido a solucionar sus demandas.

  ¡Eso es posible si desarrollan un correcto diagnóstico dentro del universo estudiantil!

  “Tienes razón. Solo entonces, el maestro debe ser capaz de ‘adelantarse’ a posibles dificultades, desmotivaciones y desaciertos de sus alumnos, teniendo en cuenta las condiciones y características desde la familia hasta la escuela, y así crear un plan de acción, con vistas a resolver sus urgencias en cuanto al conocimiento. Los buenos profesionales se estimulan y los malos se desalientan y maldicen. Por ejemplo, si aparece una epidemia desconocida, los buenos médicos se ponen a estudiar y los malos se afirman en su idea de que es más cómodo trabajar con los sanos. Ya sé que sólo aprende el que quiere, ya sé que el verbo aprender como el verbo amar no pueden conjugarse en imperativo. Pero de ahí a no hacer nada, salvo lamentarse, hay un buen trecho, y ese, ¡hay que desandarlo!”.

  ¿Quiere esto decir que la calidad del proceso educativo se centra solamente en el desempeño del docente?

  “No. Fíjate que he hecho alusión a la familia. Se presentó un divorcio entre escuela-familia y eso fue funesto. Surgió un irrespeto mutuo entre profesor-alumno y de la consideración de la familia, dado por varias razones. En la década del 90, del siglo pasado y ante el éxodo de educadores hacia otros sectores, tuvimos que buscar maestros emergentes. Muchos de ellos llegaron tras un salario, otros tras un empleo; pocos llenos de amor por la profesión. Después, aquel cambio del sistema educativo que sustituyó la presencia del profesor en el aula, de la especialidad. Tales errores nos resquebrajaron el prestigio ante la sociedad. Es verdad que demoramos años en advertir que las transformaciones que se aplicaron —aunque no todas— no resultaban efectivas, por ello deben irse incorporando algunas, y otras desincorporándose de alguna forma.

  “El maestro es una figura cimera en todos los momentos de la vida, en todas las etapas, siempre y cuando sepa responder a esa actividad como es la educación de los hombres. La educación no es un simple proceso de enseñanza-aprendizaje o educar no es lo mismo que instruir. Para instruir es suficiente saber y conocer las técnicas de comunicación. Pero el hecho de saberlo todo no hace al hombre más educado. Educar es capacitar al sujeto para que alcance su realización como persona. Se impone recordar a José de la Luz y Caballero cuando expresó: ‘Instruir puede cualquiera, educar sólo quien sea un evangelio vivo’, y aunque no tenemos muchos evangelios hoy en día, sí poseemos muy buenos profesores y maestros en el país.

  “Sin la familia, sin la continuidad del estudio en la casa, sin el interés de la superación correcta de los hijos, poco podemos lograr. De ahí que una de las premisas del V Congreso de la APC fuera precisamente ayudar a restablecer ese vínculo, insoslayable en los tiempos actuales”.

  La formación de valores encierra un conjunto de interrogantes a través de las cuales se expresan sus diversas dimensiones, la relación entre la proyección y lo real, su carácter multifactorial. Desde el ¿por qué?, ¿cómo? y hasta el ¿para qué?, el proceso implica el ejemplo de los educadores.

  “Si esta educación ha de ser integral debe prestar atención singular al papel que representan en la vida humana las actitudes, los valores; no propagarlos crea niños, jóvenes y adultos sin sentir, sin identidad. El profesor no debe imponer un valor; con su testimonio silencioso lo ofrece como apetecible y posible; educa casi sin querer. Es decir el educador transmite los valores con los que él se identifica: el amor a la profesión, la responsabilidad, la honestidad, y estos constituyen esencias reguladoras de la actuación de un profesional competente.

  “Muchos de los errores que se han cometido en la formación de valores se explican por el desconocimiento del docente acerca de cómo se forman y funcionan los valores en el estudiante. Estos se forman y desarrollan a lo largo de la vida del ser humano en un complejo proceso educativo en el que intervienen la familia, la escuela y la sociedad. Si nos llegan desvalorizados a las aulas, porque falló la familia y la sociedad, la escuela no puede cruzarse de brazos y viceversa; si el educador no es capaz de la transmisión correcta de valores, tanto morales como personales, la familia y la sociedad deben pedirles cuenta”.

  Acaba de cumplir la APC 25 años de fundada. ¿Qué aportes ha brindado a la  sociedad?

  “Somos una Asociación científica de carácter nacional donde se agrupan trabajadores intelectuales que desarrollan sus labores como docentes o investigadores en cualquiera de las ciencias pedagógicas, lo cual constituye una de las líneas fundamentales de nuestra la labor, junto a la superación de sus asociados y la estimulación a los docentes. Los aportes incluyen acciones que van desde el nivel de la base hasta eventos, cursos y simposios, los cuales tienen lugar a nivel municipal, provincial o nacional. En muchas de ellas participan pedagogos de América Latina y del resto del mundo, y en los cuales buscamos proveer al sistema educativo de herramientas imprescindibles para el feliz desempeño del mismo. También, impartimos postgrados, cursos, seminarios y otras formas de superación a los asociados.

  “Contamos con varios proyectos de investigación ya materializados como Transformar para educar, que tiene como principal premisa unir a la escuela con la familia y Educadores del siglo XX, donde identificamos en la provincia a 30 profesionales cuyas biografías aparecen en el CD editado por la APC en el país, donde se recogen, además, la vida y obra de otros tantos en la Isla. Ahora bien, de todos ellos, mil en toda Cuba. Logramos extraer sus aportes a la enseñanza, a partir de la cual estaremos escribiendo nuestra propia Pedagogía”.

  Escuchar a los estudiantes, apoyar sus planteamientos, darles responsabilidad ante el estudio, inculcarles una formación laboral y profesional, así como ponerlos a participar en proyectos de impacto, con el propósito de que logren un compromiso con la historia de la Patria constituye el reto de la Educación cubana para verla con luz larga hacia el futuro.


No hay comentarios :

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...