Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

jueves, 16 de febrero de 2017

Catedral de Cienfuegos: El descenso de la luz por sus cristales


Por Mercedes Caro Nodarse

Tutelado por el Obispado de #Cienfuegos, en colaboración con la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCCC), desde hace algún tiempo se trabaja en el proyecto de rehabilitación de los vitrales de la #Catedral, al parecer únicos en el país. Las vidrieras policromadas que iluminan el templo fueron diseñados por Jean Jules Gaspard Gsell

  En el inicio el cartonero detiene al arte en el dibujo. Luego aparecen decenas de trozos de vidrios, como rompecabezas de una vidriera policromada, pequeños pedazos que se entintan con técnicas trabajosas, tanto con calor como con frío. Cada uno toma su lugar como en una danza cadenciosa y son unidos con tiras de plomo que delimitan la figura. El vitral se dispone hacia la altura permitiendo que la luz ofrezca vida propia a la magnificencia de la obra.
  La Catedral de la Purísima Concepción cuenta con un capítulo de vitrales envidiable si hablamos de una ciudad cubana cualquiera. Cuba, y específicamente Cienfuegos, contaron con los vitrales de Jean Jules Gaspard Gsell, cuyo taller trabajó para 52 departamentos franceses y doce países. Las vidrieras de la Catedral representan a los 12 apóstoles cristianos, más el Sagrado Corazón de Jesús y dos óculos (pequeña ventana circular) inspirados en otros símbolos de la iglesia católica.
  “Los vitrales de esta Catedral se realizaron en la cuna del desarrollo de ese oficio, en Francia, y por uno de los maestros vidrieros reconocido por los críticos e historiadores entre los más importantes de su tiempo, representante del neogótico y neoclásico”.
  Así lo refirió Enrique Barrio, uno de los restauradores a cargo del rescate de los quince vitrales de la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción (1819-1869), quien siguió la pista del maestro suizo-francés Jean Jules Gaspard Gsell (1814-1904) aportando datos al casi inexistente registro sobre el autor de los coloridos paneles del templo sureño.
 
Enrique Barrio ha investigado acerca del fabricante original.
“Mantuvo la tradición familiar de la litografía, y a la edad de 16 años, luego de estudiar en la escuela de Bellas Artes de Ginebra, continuó en la de París para especializarse como pintor”, afirmó Barrio.
  Y aunque fue prolífera su obra durante el siglo XIX, nuestros vitrales emplazados en 1871 —dos años después de la terminación del templo— parecen ser únicos en el país. Su alta calidad artística, con técnicas que han permanecido invariables desde el renacimiento, la inexistencia de firmas —algo propio del taller de Gsell— y el acabado de sus figuras humanas, cual si fuesen pintadas al óleo, autentifican, según Barrio, la rúbrica del maestro.

DERROTEROS DE LA RESTAURACIÓN

Vista interior de la Catedral de Cienfuegos
  El proyecto de la rehabilitación de las vidrieras de la Catedral de Cienfuegos tutelado por el Obispado de Cienfuegos, en colaboración con la Oficina del Conservador (OCCC), data de 2004. “Un misionero de la diócesis, al conocer el plan director de la Catedral, lleva a Vidrieras Barrios, en Burgos, España, el capítulo de vidrieras, y nos pide hacer un anteproyecto”, recuenta el artista.
  Integrante más joven de la empresa familiar fundada en 1975 y que regenta actualmente junto a otros hermanos, Vicente y Salvador, revela que no fue hasta 2012 cuando ya terminada la techumbre y la cubierta de la nave principal, vuelve a ser contactado. Monseñor Domingo Oropesa Lorente, Obispo de Cienfuegos, les invita a venir a Cuba con una valoración más actualizada y un proyecto.
  Con una experticia de 40 años y el prestigio de haber rehabilitado las vidrieras de las catedrales de Burgos, Astorga y Menorca, entre otras encomiendas, el taller burgalés emprendería su primera experiencia allende los mares.
  Ejecutaron la fase inicial en 2013: “El desmontaje de todos los vitrales, almacenamiento y protección de esos espacios vacíos con un marco de aluminio y un cristal de seguridad fuerte. También se restauran los vidrios del coro.
Obispo de Cienfuegos, Monseñor Domindo Oropesa Lorente.
  El 2014 transcurre casi sin progresos, igual que el 2015, pero “en 2016 ya terminamos y colocamos las vidrieras de San Pedro y San Pablo, y las dos imágenes del presbiterio, entre ellas la Inmaculada. Este 2017 acabamos de traer y emplazar otras cinco”, declaró el restaurador.
  “Faltan otros cinco vitrales, pero estarán antes del Bicentenario. La restauración se encuentra bastante avanzada. Trabajamos al unísono en todas las piezas. Lo que nos queda por hacer son los paneles que las conforman, y restituir la parte de una figura que nos entregaron fragmentada en pequeños pedazos en una caja de cartón. Pero todos esos segmentos van a volver a su sitio original.
  “Hay partes que precisan hacerse en mi taller de Burgos, porque allá dispongo de mesas iluminadas especiales, un horno muy grande, una gama de vidrios soplados de 120 colores, mis instrumentos, todo.
  ”Aquí tenemos un taller de campaña que el Obispado ha dotado de instrumentos y materiales, ideal para reparar daños pequeños, pero las labores más complejas transcurren en España, y algunas de menos intervención, se hicieron con la Escuela de Oficios para la Restauración Joseph Tantete Dubruiller, con la cual rescatamos cuatro vidrieras, incluida la del coro, insiste Emilio Barrio.
  Pero en cada visita, Vidrieras Barrios va dejando su huella. “Los alumnos han observado las operaciones de montaje y desmontaje, subieron a los andamios, han visto pintar las piezas, preparan el plomo; labores de aprendices, como ha sido toda la vida, pero no han trabajado directamente sobre las piezas históricas, porque es una operación riesgosa. En un mes que es lo máximo que estamos aquí, un chico no está capacitado para intervenir vidrieras de ese valor. Pero aprenden mucho y han sido capaces de elaborar sus propias piezas para que puedan hacer un día sus obras, montar su propio taller”.
  Según el menor de los hermanos Barrio, “en una subasta, un vitral Gsell pudiera costar unos 80 mil euros, sin embargo su verdadero valor es el inmaterial: su historicidad, y esa luz que atraviesa el espacio y tiñe de color la bóveda, la ilumina; su contribución a la atmósfera íntima para los feligreses, y a la luz propia de Cienfuegos”.
Irán Millán Cuétara, Conservador de la Ciudad de Cienfuegos.
  Asevera Irán Millán Cuétara, Conservador de la Ciudad, que “cuando su oficina propuso a la comunidad cristiana recuperar la Catedral, modificada con el uso y los años, llevarla a su estado original de 1869, Monseñor hizo suya la idea, cual una misión. Y ha sido el dinamizador de una obra compleja y costosa en tiempos de limitaciones materiales también para la Iglesia, porque comprendió que los vitrales eran la joya de esta corona —la Catedral—, que se quería regalar a la ciudad en su Bicentenario, en 2019. “Los vitrales que han colocado, afirmó, le confieren al templo ese sello espiritual que necesita; la luz transformada en colores le añade armónicamente los tintes de la vida”, argumentó.
  La OCCC agradeció “la sabiduría en la selección de restauradores de profesionalidad probada en el respeto a la obra de Jean Jules Gaspard Gsell y la belleza devuelta a sus vidrieras”; también reconoció su generosidad por “una clase magistral, didáctica y capacitación invaluable” que continuaron durante un taller práctico en la propia Catedral de
Nuestra Señora de la Purísima Concepción.
  Conocimiento que legan a la ciudad, próxima a sus 200 años, junto a los cinco restantes vitrales, cuyo definitivo emplazamiento, Vidrieras Barrios anunció para su próxima visita, presumiblemente, “a finales de este año o inicios del próximo”.

LAS VIDRIERAS: UNA ESPECIALIDAD PICTÓRICA

   De acuerdo con el dossier de Barrio, las vidrieras históricas son obras maestras del arte. Una especialidad pictórica sujeta a las necesidades de la arquitectura de cada época, reflejo de la historia y de la cultura de la sociedad que las construyó.
  Como señalan en la Empresa Vidrieras Barrios, “debemos entender las vidrieras como un patrimonio frágil que necesita medidas de conservación específicas para que no desaparezca. Es necesaria la conciencia sobre los valores y la utilidad del rico patrimonio. Tener en cuenta las cualidades artísticas, técnicas y documentales”.
  Estudian el comportamiento físico y químico de los elementos materiales y las causas de la degradación, tratamientos y medidas de control que permiten mejorar las condiciones micro climáticas; programas de evaluación y gestión de proyectos de intervención, planes directores de vidrieras, el análisis inventariado y la catalogación.
  Vidrieras Barrios contribuye a la divulgación de hallazgos de importancia científica e impulsa y colabora en programas orientados al conocimiento y la difusión del patrimonio. Participa en congresos, cursos y el comisariado de exposiciones temporales de vidrieras históricas.

LOS VITRALES DE LA CATEDRAL Y SU HISTORIA

  El 8 de diciembre de 1871 con motivo de la celebración de la Purísima Concepción, fueron colocados los trece vitrales en la Iglesia. Doce con la figura de los Apóstoles, colocados seis a cada lado sobre la nave central a una altura de 7 metros y uno en la pared posterior del coro con la figura de Jesús Salvador del Mundo.
Desde el exterior se aprecia la ubicación de las vidrieras.
  
Diseñados en forma de ventanales para ser abiertos y posibilitar la ventilación, además de atenuar la entrada del sol o la lluvia al interior del templo; estos vitrales poseen un dato curioso “Tradicionalmente se representan los doce apóstoles que acompañaron a Jesús, sustituyéndose al traidor Judas por San Matías o San Pablo. Sin embargo, en la catedral cienfueguera aparecen estos dos últimos y el omitido es San Felipe.”
  Estos vitrales fueron donados por el señor Pedro Eduardo Dorticós, uno de los benefactores de la ciudad y realizados en París en los talleres de la 43 Rue, St. Sebastián (Gsell-Laurent) en momentos en que ocurría la Comuna en mayo de 1871. Investigadores locales coinciden con la idea de que estos tuvieron que ser escondidos para que no formaran parte del saqueo que ocurrió en esta fecha, registrado como un importante hecho histórico en la vida de Francia.
  En los talleres Gsell-Laurent se desarrolla una actividad que enlaza con la tradición técnica de los vidrieros europeos del S.XVI. Los vitrales de la Catedral, dada la riqueza cromática de sus vidrios, la maestría en el arte de la distribución del color, las proporciones entre los elementos de enmarcamiento y las figuras, se puede considerar como uno de los conjuntos de vitrales historicistas que mejor recogen el sentido simbólico de la vidriera religiosa de la época. Es un valiosísimo ejemplo de vidrieras artísticas y reflejo de la gran calidad conseguida por el prestigioso taller Gsell-Laurent, activo en París desde 1845, fruto de la unión de dos maestros con una trayectoria brillante, tanto en la restauración de vidrieras históricas en contacto directo con las técnicas tradicionales como en la creación de grandes programas de vidrieras en el norte de Francia.
Foto histórica de la Catedral de Cienfuegos.
   Con las obras de ampliación realizadas entre 1866 y 1869, el interior del templo adquiere una nueva entidad que, sin alejarse de la intencionalidad estética inicial, modifica sustancialmente la percepción del espacio, y la luz encuentra nuevas posibilidades de actuación. A su belleza y valor artístico hay que agregar su función de permitir la entrada de luz tamizada con sus colores y la circulación da aire a través de su vano. Los vitrales donde debían estar San Juan y Santiago el Menor fueron destruidos por el huracán de 1935. En su lugar hay vidrios transparentes. En general los que existen muestran una gran belleza y mantienen la intensidad de sus colores.
  En las lucetas semicirculares de la parte superior de los vitrales aparecen entrelazados en una elipse la letra S y la inicial del nombre del Apóstol; el nombre completo aparece en la parte inferior central de la vidriera rectangular.   En el centro de esta vidriera aparecen sentados los Apóstoles con sus atributos y en el siguiente orden:
  Posteriormente fueron donadas por el mismo Dorticós otras dos vidrieras azules para los óculos que dan al presbiterio, una con la imagen de la Virgen Inmaculada con la frase SANCTA MARIA. El otro no tiene inscripciones. 

DISTRIBUCIÓN DE LOS VITRALES EN EL TEMPLO
 
En el lado norte mirando desde el altar mayor aparecen:
•San Matías con un hacha.
•San Pablo con la espada.
•San Andrés con la cruz.
•San Judas Tadeo con un báculo.
•San Juan.
•Santiago el Menor.

En el lado Sur mirando desde el altar mayor aparecen:
•Santo Tomás con la escuadra.
•San Bartolomé con el cuchillo.
•San Mateo con el libro.
•San Jacobo con el cayado y sus conchas en los hombros.
•Simón el cananeo con una sierra.
•San Pedro con las llaves.

ESTRUCTURA CONSTRUCTIVA

  El vitral más conservado es el de Jesucristo Salvador del Mundo que da hacia el coro y es de gran belleza con una paloma dibujada al centro de la luceta.
  La figura de los apóstoles en los vitrales es símbolo de transparencia en sus vidas y también de sus sufrimientos. Su condición humana es expresada por sus atributos. Existe una histórica afectividad hacia los vitrales que sellan la identidad religioso cultural incluso para los no creyentes. Las vidrieras aunque muy deterioradas, aun causan admiración y al mismo tiempo dejan entrar la luz de maneras diferentes. Perfectamente simétricos y bellos, los vitrales tienen una perspectiva armónica por sus elegantes proporciones.
Jesucristo, Salvador del Mundo
  
Cada vitral está compuesto por una vidriera rectangular de 1.50 m. de ancho por 2.04 m. de alto, que puede permanecer fija o girar sobre un pivote horizontal colocado en su centro para permitir la ventilación natural. Su interior está conformado por una retícula de perfiles T fijados a un bastidor de madera; el conjunto se une al marco de madera de 650 mm. de ancho por 1.30 mm. de profundidad. Sobre esta vidriera se encuentra colocada una luceta o vidriera fija de forma semicircular de 1.73 m. de ancho por 0.952 m. de alto conformados también por perfiles T, uno semicircular y dos radiales fijados a un bastidor de madera que constituye su marco.
  Todas las vidrieras están compuestas por dos tableros de vidrio, uno exterior, liso y transparente de 3 mm. de espesor unido a uno interior, liso y de diferentes colores de acuerdo al dibujo, con un espesor de 2 mm. y montados en láminas de plomo. Este vidrio es pintado en las áreas que representan sombras, contornos o texturas. Ambos tableros de vidrio están sostenidos por perfiles metálicos T de 30 mm. de ancho y barras metálicas de 7 mm. de diámetro entre los perfiles y sobre el vidrio coloreado que conforma el vitral.   Tanto los perfiles como las barras están fijados a los bastidores de madera de la vidriera. Todas las uniones con el vidrio son enmasilladas.
  El tratamiento arquitectónico de los vitrales con sus molduras en las impostas y archivoltas de sus arcos forman una unidad con el mismo tratamiento dado en el exterior a las puertas principales y a las ventanas de la torres y deberá coincidir con el tratamiento que tendrán los arcos interiores colocados debajo de los vitrales en la nave central de acuerdo a su proyecto original que será recuperado y restablecido.
  Por su diseño interior, pueden considerarse los vitrales de valor artístico debido fundamentalmente al uso dado a la perspectiva en sus dibujos, a su ilusionismo, a la utilización del color con sus contrastes bien utilizados y efectos de luz y sombra y al uso de la escala en el dibujo donde las dimensiones menores pueden ser apreciadas sin dificultad desde abajo, considerando el ángulo visual de percepción del detalle (0° 1`) que equivale al campo de lectura.
  En cada vidriera rectangular se ha utilizado la perspectiva central o de simple escorzo, desarrollada y utilizada en el renacimiento con el propósito de dirigir la atención hacia el centro del cuadro y destacar lo más importante dentro del conjunto, en este caso particular, la figura de los Apóstoles y en específico sus rostros. Este tipo de perspectiva correspondía a un canon de belleza regido por la simetría, las proporciones y la razón constructiva de la verdadera armonía. El cuadro se convertía en un objeto importante en una ventana abierta y los frescos se llegaban a enmarcar, tal como se aprecia en los vitrales, en elementos arquitectónicos pintados (columnas, capiteles, dinteles, cornisas, etc.) y sus figuras de dibujaban con realismo, imitando la naturaleza pero colocadas según una razón.
  Si se observan los elementos arquitectónicos dibujados a cada lado del vitral se apreciará su frontalidad, natural en la perspectiva central, pero es necesario tener en cuenta los lados en escorzos y seguir sus aristas. Al igual que las aristas del piso que fugan y se encuentran en el centro bajo el rostro de cada Apóstol.
  En el contexto espacial mirando desde abajo a los vitrales se percibe una especie de perspectiva ilusionista hacia el observador (propio del barroco italiano e introducido en Francia por Mazarino) aunque no trabajada en las paredes resulta interesante su resultado en los vitrales.

LOS FABRICANTES DE LOS VITRALES

Los hermanos Barrio ofrecieron taller práctico en el OCCC.




























































Fueron fabricados en los talleres de Gaspar Gsell-Laurent ubicados en la 43 Rue, St. Sebastián, París. Se desconocen las razones por las que se encargan las vidrieras a un taller francés o el punto de conexión que pudiera existir entre ellos, pero tal vez se deba relacionar con la situación que viven los talleres españoles de la época. 
  Debido a la carencia de talleres cualificados en España, son muchos los edificios que durante la segunda mitad del siglo XIX tuvieron que recurrir a talleres extranjeros para la realización de vidrieras, como ocurriera en la Iglesia de San Pedro de Vitoria realizadas por el taller G. Dagrant de Burdeos entre 1881 y 1894, y las de la catedral de Oviedo en 1883, la Catedral de Burgos entre 1881 y 1885 y la Catedral de Sevilla entre 1880 y 1913 por la casa Zetler de Munich. La demanda de encargos a talleres franceses movió, ya a principios del siglo XX, a la casa Maumejean de París a abrir talleres sucursales en Madrid, San Sebastián y Barcelona.

OTROS TRABAJOS HECHOS POR LOS FABRICANTES DE NUESTROS VITRALES

  Para encontrar otros ejemplos realizados por los autores de las vidrieras de la Catedral de Cienfuegos debemos trasladarnos al norte de Francia. Todo parece indicar que se trata del taller formado por los pintores vidrieros Gaspar Gsell y Laurent, maestros con gran experiencia en restauración y obra nueva en muchas iglesias parisinas y las regiones del norte de Francia durante la segunda mitad del siglo XIX, quienes se encargan de la realización de las vidrieras.
  •Los encontramos trabajando juntos por primera vez en 1845 para la Eglise Saint Gervais Saint Portaits, 2 rue Fransois Miron, Paris. Aunque la ejecución corrió a cargo de los dos maestros, los "cartones" o dibujos corren por cuenta de Gaspar Gsell. Se representa la Deposición de Cristo en la Cruz y la Dormición de La Virgen.
  •Después, en 1850, los encontramos restaurando la vidriera de La Inmaculada Concepción del siglo XVI en la Eglise Sainte Elisabeth, 195 rue du Temple, Paris.
  •En 1854 realizan vidrieras nuevas para la rosa oeste y en 1866 una ventana de la fachada sur para la Eglise Saint Eustahe, rue du Sour, Paris.
  •La creación en 1858 de tres ventanas del ábside con La Santa Cena, La Transfiguración y Oración en el Jardín de los Olivos en la Eglise Saint Eugene, rue de Sainte Cecile, Paris.
  •En 1871 aparecen trabajando en una nueva vidriera con la Entrega de las Llaves a San Pedro en la Eglise Saint Jacques Du Hant Pas, 252 rue saint Jacques, Paris.
  •En la restauración de vidrieras del siglo XVI en la Eglise Saint Germain de París en Conclé Sur Vesgre.
  •La última colaboración de estos dos maestros la encontramos en La Ancienne Collégiale Notre Dame de Nantes y corresponde a la restauración y creación de nuevas vidrieras efectuadas entre 1890 y 1892.

ESTILO Y TÉCNICA DE LOS VITRALES

  La realización de las vidrieras en un plazo breve y la coherencia iconográfica del programa determinaron la unidad formal y temática de la serie. Para su ejecución los vidrieros se inspiraron en formas y soluciones propias de las vidrieras renacentistas que aplicaron como elemento de enmarcamiento para una figuración basada en la interpretación historicista de la iconografía. Los elementos arquitectónicos del clasicismo se combinan con otros propios del Art Nouveau parisino.
  Además de las analogías con formas de la pintura renacentista, las figuras presentan relaciones evidentes con la pintura del Simbolismo, el Prerrafaelismo y con algunos aspectos del Modernismo. Con respecto a las derivaciones del Simbolismo es preciso advertir que estas no proceden de las manifestaciones del Art Nouveau, sino con los planteamientos de artistas anteriores como Gustave Moureau, Arnold Bócklin y con determinados aspectos de la obra de Rosetti y William Morris.
  Es decir, un Simbolismo plástico moderado en el que el rigor de la forma y el valor del dibujo se imponen en todos sus aspectos. Esta combinación de elementos clásicos con otros del presente no fue casual ni producto de un eclecticismo híbrido. Se produjo como expresión intencionada de un lenguaje ambivalente para trasmitir una idea de progreso establecida sobre los supuestos del presente y la autoridad conferida por la historia a la presencia  evocadora de las formas clásicas.
  La técnica consiste en una reproducción de los recursos pictóricos propios de los vidrieros medievales, incorporando colores de mufla característicos de la técnica renacentista. Sin duda estos vidrieros eran grandes conocedores de las técnicas en la pintura al fuego sobre vidrio. Las piezas se trataron con grisallas, dibujando figuras y elementos decorativos a base de trazos enérgicos y expresivos. Se completa el dibujo con repetidas tintas en forma de veladuras suaves de grisalla que forman un acentuado modelado. La pintura se completó con aplicaciones de amarillos de plata, sanguina en las carnaciones por la cara exterior y seguidamente se fijaron por medio de un horno o mufla. (Con información de Ismary Barcia Leyva y de la revista Vitrales, de la Catedral de Cienfuegos)

VITRAL DE JESUCRISTO SALVADOR DEL MUNDO

Es el más grande y mejor conservado de los vitrales. La inscripción reza: Salvator-Mundi. Se ubica en el frente de la Catedral sobre la puerta principal de entrada y en la parte posterior del coro. Su majestuosidad inunda de luz la nave central de la Catedral resaltando la enorme figura de Jesucrito Salvador del Mundo. Durante los hechos del 5 de Septiembre de 1957 recibió varios impactos de bala que han quedado como testigos mudos del levantamiento de los marinos.


VITRAL DE SAN MATÍAS

Es el primer vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. San Matías (su nombre significa regalo de Yahvé), fue elegido apóstol después de la muerte de Jesucristo para sustituir a Judas Iscariote. Su elección se realizó por sorteo. Hechos 1,21-26. Se propusieron dos nombres: «José, por sobrenombre Barsaba, llamado Justo, y Matías». Se pronunció una oración dirigida al Señor para que manifestase su voluntad acerca de elección del nuevo Apóstol y se dejó al procedimiento de las suertes.


VITRAL DE SAN PABLO

Es el segundo vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. San Pablo de Tarso, originalmente Saulo, nace entre los años 5 y 10 DC, Tarso (actual Turquía) † año 67 en Roma). Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de los cristianos bajo la influencia de los fariseos. En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas, fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, después de la cual pide ser bautizado. Aunque no perteneció al círculo de apóstoles de Jesucristo, Pablo es reconocido por los cristianos como un ejemplo a seguir. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como una de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana.


VITRAL DE SAN ANDRÉS

Es el tercer vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. San Andrés es uno de los doce apóstoles de Jesucristo y hermano de Simón (que más tarde sería el apóstol Pedro). Era un pescador galileo de Betsaida que fue discípulo de Juan el Bautista. En el Evangelio de Juan (Jn. 1,35-42), Andrés fue el primero de los discípulos de Jesús en recibir la vocación. De igual modo que Santiago y Juan, pertenece al pequeño grupo que está más cerca de Jesús. Una tradición antigua supone que evangelizó Escitia y la provincia romana de Grecia llamada Acaya. Un relato apócrifo del siglo III, los Hechos de San Andrés, refiere que murió en Patras, en la costa noroeste del Peloponeso atado a un cruz con forma de equis. Ésta forma se llamaría más tarde la cruz de san Andrés que se aprecia en el vitral.


VITRAL DE SAN JUDAS TADEO

Es el cuarto vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. Judas Tadeo fue, según diversos textos (Evangelios, Hechos de los Apóstoles), uno de los discípulos de Jesús de Nazaret, que formaba parte del grupo de «los doce» apóstoles. Se le menciona en los Evangelios como «hermano de Jesús». También se lo llama simplemente «Tadeo», o «Judas de Santiago». En todos los casos, parece existir la tendencia de acompañar el nombre de «Judas» con alguna especificación, quizá por la preocupación de los escritores de aquellos textos por diferenciar a Judas Tadeo de Judas Iscariote, el apóstol a quien se atribuye haber traicionado a Jesús. En la actualidad, san Judas Tadeo ha alcanzado un lugar destacado entre los católicos como santo invocado en circunstancias muy difíciles. El santo de Judas Tadeo se celebra el 28 de octubre (la misma fecha en que se celebra el de Simón Cananeo).


VITRAL DE SAN JUAN

Es el quinto vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. Juan, llamado el Evangelista se considera autor del Evangelio según san Juan y de otros escritos afines como el Apocalipsis y de tres cartas, 1 Juan, 2 Juan y 3 Juan. Suele asimilarse a la figura del discípulo amado a través de Jn 21,24. Dicho discípulo, es más conocido por estar recostado sobre el pecho de Jesús durante la última cena (Jn 13,23). Juan, después del martirio de Pedro y Pablo, se estableció en Éfeso. La tradición nos dice que fue llevado a Roma, y el emperador Domiciano ordenó quemarlo con aceite caliente. No se le considera como un apóstol mártir según la tradición. Se salvó del martirio y fue desterrado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis. Fue maestro de Policarpo de Esmirna. Después de morir Domiciano asumió Nerva como emperador. Juan pudo entonces volver a Éfeso, donde escribió el resto de sus escritos y murió.


VITRAL DE SAN SANTIAGO (EL MENOR)
Es el sexto y último vitral del lado norte del templo mirando desde el altar. Santiago, hijo de Alfeo o Santiago el Menor (para distinguirlo del otro apóstol del mismo nombre, Santiago el Mayor o hijo de Zebedeo y hermano de Juan) fue uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Era hijo de Cleofás (Alfeo). La tradición cristiana siempre lo ha identificado como "el hermano del Señor" que se entrevistó con Pablo; con el Santiago mencionado en la Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia"; con el que tomó la palabra durante el Concilio de Jerusalén, evidentemente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación; quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer Obispo; con el Santiago a quien -según cuenta Pablo- se le apareció Jesús resucitado; y con el autor de la Carta de Santiago.


VITRAL DE SANTO TOMÁS
Es el primer vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. Tomás, fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Aunque a Tomás se le anuncia la resurrección de Jesús, se niega a admitirla: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré." Ocho días después, Tomás toca con sus propias manos las heridas de Jesús en las manos y en su costado. Jesús le recrimina haber necesitado ver para creer. Es el más conocido de todos los episodios evangélicos relacionados con el apóstol Tomás. Jn 20, 24-29

VITRAL DE SAN BARTOLOMÉ
Es el segundo vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. Bartolomé fue uno de los Apóstoles de Jesús. Es mencionado en los tres evangelios sinópticos, siempre en compañía de Felipe (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:14). En el arte suele representársele con un gran cuchillo, aludiendo a su supuesto martirio, según el cual fue desollado vivo, razón por la que es el patrón de los curtidores. En la época Barroca es común verlo representado como apóstol, con largo manto blanco, asiendo las escrituras sagradas y mostrando el cuchillo. Según algunas tradiciones fue misionero en muchos países, predicando en la India, e incluso en Arabia, donde dejó una copia en hebreo del Evangelio según san Mateo.
 

VITRAL DE SAN MATEO

Es el tercer vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. Mateo el Evangelista (también conocido como Mateo Leví, Leví de Alfeo o Mateo el Apóstol) fue uno de los doce apóstoles elegidos por Jesús de Nazaret. De acuerdo con la tradición eclesiástica fue el autor del Evangelio primigenio. Los tres primeros Evangelios relatan que era un recaudador de impuestos en el antiguo puerto lacustre de Cafarnaum (Mt. 9,9, 10,3; Mc. 2,14-16; Lc. 5,27-29) lo que le sitúa en la clase que fue denostada ante el pueblo como de los 'pecadores' (Mr. 2,16). Marcos lo llama 'Leví, hijo de Alfeo' y Lucas sólo lo llama 'Leví'. Algunos estudiosos piensan que en su origen se llamaba Leví y que Jesús le adjudicó el nombre de Mateo después de hacerlo apóstol.


VITRAL DE SAN JACOBO. (SANTIAGO EL MAYOR)

Es el cuarto vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. Fue uno de los 12 apóstoles del Señor. Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.


 
VITRAL DE SAN SIMÓN

Es el quinto vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. El apóstol Simón, también llamado el Zelote o el Cananeo, es uno de los doce apóstoles. Antes de unirse a Jesús habría pertenecido al grupo de los zelotes, que luchaban contra Roma. Predicó en Egipto, Libia y, posiblemente, en Persia. Murió como mártir en la costa de Mar Negro cerca del Cáucaso, probablemente en el territorio de la actual Abjasia. Simón recibe 2 epítetos: mientras Mateo y Marcos le llaman «cananeo», Lucas le define «Zelote». "Cananeo" muchas veces se interpreta como un gentilicio, indicativo de que Simón era de Canaán. Los zelotes, como lo habría sido este Simón, eran los miembros una facción religiosa y política, considerados como el ala más radical e integrista del judaísmo del siglo I. El historiador de fines de ese siglo, Flavio Josefo responsabiliza a su intransigencia nacionalista de la destrucción del segundo templo de Jerusalén por las tropas romanas comandadas por Tito, alrededor del año 70.


VITRAL DE SAN PEDRO

Es el sexto vitral del lado sur del templo mirando desde el altar. San Pedro (Betsaida, c. 1 a. C. - Roma, 29 de junio de 67), conocido también como Cefas o Simón Pedro; y cuyo nombre de nacimiento era Shimón bar Ioná, fue –de acuerdo con el Nuevo Testamento– un pescador, conocido por ser uno de los doce apóstoles, discípulos de Jesús de Nazaret. Es llamado "El príncipe de los Apóstoles". La Iglesia Católica Romana lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer Papa de la Iglesia basándose en en las palabras que le dirigió Jesús: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" Mateo 16:18-19


LUCERNA SANTA MARÍA

Ubicada cubriendo el óculo del lado sur del presbiterio. La Santísima Virgen María es la madre de Jesús que hace su primer milagro a petición de ella, en Caná. En la cruz, Jesús la entrega como madre al mismo san Juan, y san Juan es entregado a María como hijo. María es mencionada por su nombre por primera vez al escribirse el evangelio más antiguo, el evangelio según san Marcos. En el evangelio según san Mateo se la menciona con motivo de la narración de la concepción milagrosa de Jesús y de su nacimiento y huida a Egipto. Aquí el evangelista menciona que es María aquella de quien habló el profeta Isaías al decir: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros".

2 comentarios :

  1. Le agradezco mucho este trabajo, muy completo, he logrado aprender la historia de los vitrales de la Catedral de Cienfuegos. Muchas gracias, de verdad que está muy buenpo

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  2. Gracias, Jaime, por su comentario. Siempre será bienvenido a mis blog.

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