Por Mercedes CARO NODARSE
Estos
son tiempos de lealtad. La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se
demuestra, no se puede imprimir. No consigue ser producida en una línea de
montaje, porque su origen está en el corazón, resulta el centro de la
consideración a uno mismo y de la dignidad humana.
Otros
valores como patriotismo, honradez, responsabilidad, no son mercancías
registrables que se empacan. Retoñan en el espíritu, el cual resulta tan
complejo como diverso. Luce absurdo, entonces, enumerarlos fríamente,
precocinar una fórmula o almidonar un concepto para una determinada coyuntura. Claro
que los necesitamos, quizás más que nunca. Nos hacen falta ahora y en el
futuro, aunque su cultivo presupone numerosas intríngulis.