Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

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lunes, 28 de marzo de 2016

Las verdades de Agamenón o cómo Obama tuvo el valor de decir mentiras



Por Carlos Luque Zayas Bazán


El poeta español Antonio Machado, en Juan de Mairena propone a sus alumnos el examen y discusión de esta frase:

·      -La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
·      -Agamenón:”Conforme”.
·       -Porquero: “No me convence”.

  La guerra declarada por Obama en su reciente visita a Cuba, la guerra cultural,  de los símbolos, los valores y las ideas, bajo el manto de una oratoria que se pretendió hipnotizante, su grotesco intento de superficial cubaneo, su sonrisa hollywoodense, su intento de apropiarse de una faceta sesgada del pensamiento martiano, etc., sus omisiones sobre el estado de los valores en su propio país, esos que dijo desear para Cuba, sus promesas de ayuda y redención, todo ello es el arsenal de la misma guerra pero en una nueva fase. Porque siempre ha existido. Sólo que ahora se hizo mediante un espectáculo inaudito de injerencia directa, en la figura y la voz de su mismo presidente, y con audiencia nacional e internacional.

Obama, el actor


Por M.H.Lagarde



No hace falta ser un experto en comunicación para darse cuenta de que las apariciones del presidente de Estados Unidos en sendos skecht con los actores del programa vivir del cuento forman parte de una estrategia de relaciones públicas dirigida a caerle simpático al pueblo cubano.
  Es cierto que a muchos le ha resultado gracioso ver al hombre que, como según él mismo dijo en el Gran Teatro de La Habana, ocupa el más alto cargo de la tierra diciendo qué bolá y “esto no es fácil”.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Desabrigar el sol



Por Mercedes CARO NODARSE



  Estos son tiempos de lealtad. La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra, no se puede imprimir. No consigue ser producida en una línea de montaje, porque su origen está en el corazón, resulta el centro de la consideración a uno mismo y de la dignidad humana.

  Otros valores como patriotismo, honradez, responsabilidad, no son mercancías registrables que se empacan. Retoñan en el espíritu, el cual resulta tan complejo como diverso. Luce absurdo, entonces, enumerarlos fríamente, precocinar una fórmula o almidonar un concepto para una determinada coyuntura. Claro que los necesitamos, quizás más que nunca. Nos hacen falta ahora y en el futuro, aunque su cultivo presupone numerosas intríngulis.
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