Pude escribir el obituario más formal sobre el más viejo músico en activo que quedaba en el mundo, cuando el 2 de abril del pasado año vióse abocado al término de su vida natural, y entraba en el panteón histórico de la música cubana, donde se acurruca a dormir su eterna madrugada al lado de otros cienfuegueros eméritos del pentagrama, como Benny Moré, Edgardo Martín, Rafael Lay, Felito Molina.
Efraín Loyola Hernández (1916-2011), flautista, fundador del conjunto de sones Los Naranjos, Ritmo Propio (génesis de la Orquesta Aragón) y la charanga Loyola, para terminar en la Banda Municipal de Cienfuegos, y viudo múltiple, se materializó por primera vez ante mi vista como un bultico humano plegado hasta la mitad de su estatura en una esquina de la entrada del Café San Carlos, precisamente la que da a la avenida homónima de la ciudad.




