Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

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jueves, 17 de diciembre de 2015

Martí, a la entrada de la viña



  Pareciera verlo aparecer. Entrar en traje negro, un poco empolvado, como quien recorre varios kilómetros en busca de algo. Llega casi al anochecer y se sienta en una mesa para cenar. El dinero no alcanza para mucho, pero la comida debe ser buena, aunque sea poca y no esté entre los manjares más exquisitos. Por último, no debe faltar una buena copa de vino, mucho mejor si es Mariani, entre los más agradables de la época.
  Tal vez así transcurrieron muchas de las noches de José Martí durante su estancia en los Estados Unidos; noches frías en las que solo una buena copa podía traer calor al cuerpo.
Hay quienes erróneamente atribuyen a “Pepe” el vicio por la Ginebra, bebida alcohólica holandesa obtenida a base de un 30 por ciento de cebada y cereales, pero él era un amante moderado de los vinos.
“El vino —decía—es vida líquida, y sangre de la tierra, que trae espíritu al hombre”.

martes, 15 de diciembre de 2015

Cuando Baco se viste de mujer

Por Mercedes Caro Nodarse y Magalys Chaviano Álvarez

Sobre el alcoholismo femenino

   Comenzó a ingerir bebidas alcohólicas por acompañar al esposo, un hombre bueno, quien traía a casa todo cuanto necesitaba la familia; trabajaba duro, muy duro y ese era el modo de “pasarla bien”, botella de por medio. Pero tras haber consumido medio litro, aquello ya no era un hogar, sino un campo de batalla. Así, para evadir el caos, ella se acostumbró a beber junto a él, hasta tornarse en hábito.
  El intercambio con especialistas de Salud se produjo tarde, muy tarde, en medio de una consulta forense, luego de asesinar al esposo en una de las borracheras vespertinas del cada día en las cuales se involucró la familia. Apenas si lo había amenazado con un cuchillo de cocina mientras preparaba una ensalada, y un rato después ya no había remedio. Dos hijos, uno pequeño y otro adolescente, quedaron a merced de los parientes. Ese fue el saldo de esta historia, dolorosamente real.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Quiero hacer cantar el vino en las tinajas… en el 2015



Por Mercedes CARO NODARSE



  Tan solo unas pocas horas nos separan del Nuevo Año. Atrás dejo mis angustias, los temores, las pérdidas, las preocupaciones. Quizás asuma otros, otras, pero esas ya las entierro con el viejo año.

  Por eso saldré a mirar un atardecer, pasaré por el malecón de mi Cienfuegos, buscaré a quien me quiera y hasta a quien querer, e incluso, conoceré amores palestinos, esos que sobreviven al naufragio y se agarran apasionadamente a la tabla sacudida por un mar violento.

  Y es que nadie alcanza la meta en un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces; ni recoge la cosecha sin probar muchos sabores, enterrar semillas y abonar la tierra. Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir espinas. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de lo vivido.
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