Flama y brisa se imbrican en tibia caricia. Nodriza del crepúsculo, la ciudad aguarda el alba y reverencia el mar que la corteja. Simbiosis de océano y resol; génesis de sus epítetos y suntuosidad; especie de sortilegio de esta ribera caribeña... Cienfuegos, la Perla del Sur.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Mi hermano Fidel, un documental de Santiago Álvarez


  El documental Mi hermano Fidel narra el encuentro entre Fidel Castro y Salustiano Leyva, un anciano de 92 años, que a los 11 tuvo un encuentro con José Martí, en la breve visita que este hiciera a su casa el día que desembarcó por Playita de Cajobabo, el 11 de abril de 1895. 
  Fidel y el viejo Salustiano conversan de aquel encuentro (ocurrido 82 años atrás); mientras, Salustiano hace referencia permanentemente a la continuidad de Martí en la persona de Fidel, pero por su mala visión, no sabe por quién está siendo entrevistado.
  Es al final de la charla que Fidel recién se hace conocer al centenario anciano y resuelve que le hagan unas gafas para que pueda ver.

   
 
  Fidel Castro Ruz visitó a Salustiano en 1976, hace justo cuarenta años. Santiago Álvarez, el principal registrador audiovisual de la Revolución Cubana y uno de los documentalistas más importantes del siglo XX en el mundo,  trasuntó ese encuentro a material fílmico estrenado un año después, el cual la televisión cubana ha transmitido en muchas ocasiones y retoma durante estos días de duelo nacional por la muerte de nuestro líder histórico.
Salustiano Leyva, tenía 92 años cuando Fidel lo visitó.
  Mi hermano Fidel, documental de 16 minutos, refleja el intercambio del anciano oriental y el Comandante, a la sazón en plena ebullición de sus facultades y con su afán natural de preguntar, dialogar, conocer. Salustiano, desprovisto de parte de sus sentidos, no tiene en mente de que contesta las preguntas del más grande continuador del ideario martiano. Tal aspecto confiere a la cinta mayor singularidad.


  Se trata de una entrañable pieza audiovisual filmada durante los momentos postreros del rodaje de La guerra necesaria, amplio trabajo presentado cuatro años después del estreno de Mi hermano Fidel.

  Este filme, con un equipo técnico detrás realmente impresionante, fue coescrito entre Santiago y Rebeca Chávez. La fotografía correspondió a Iván Nápoles y Raúl Pérez Ureta. Leo Brower ejecutó su música y la edición corrió a cargo de Miriam Talavera. Lo produjo Mario Canals.

  Es muy saludable la reposición de este u otros materiales que muestran a las nuevas generaciones de espectadores las múltiples dimensiones del Comandante en Jefe, quien retornó a Playita de Cajobabo el 11 de abril de 1995 para rendir homenaje a José Martí en el centenario del desembarco y, muy próximo a las 10 y 30 de la noche, hizo ondear allí la bandera cubana, en imagen inmarcesible refrendada para la posteridad. (Por Julio Martínez Molina)

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