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| Eduardo Chinea, presidente de la Culinaria. |
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NO SOLO LOS poetas tienen el don de la inspiración; ésa puede llegarnos de cualquier parte, ante un acto hermoso y noble de la vida; el amor, como lenguaje universal; la justicia al alcance de los ojos; el recuerdo hurgado allá en las honduras del pecho. Quizás no todos tengamos la gracia de desdoblarla en coplas cinceladas desde el alma o explayarla con entregues de artista, en cualesquiera que sean los medios expresivos con que la Madre Natura nos singulariza y hace únicos e irrepetibles.
El protagonista de hoy lleva su musa en el corazón y las manos, y es que no consigue la vida sin ese espacio para él ganado desde hace ya 27 años: la cocina. Eduardo Chinea Díaz, confiesa que le resulta imposible vivir sin el gorro, pañoleta, delantal y felipina los atributos del chef.
Símbolo de la comunidad social en el devenir de la historia humana, comer ha sido un acto sagrado, relacionado con el arte desde tiempos inmemoriales a través de pintores como Leonardo Da Vinci y Salvador Dalí, resulta también fuente inspiradora de creatividad, incluso hay quines afirman que la única diferencia entre el pasto y la ensalada es el aderezo, de ahí la envergadura de la cocina cubana, manifestación en la cual sobresalimos y dedicamos un día para celebrarla: el 18 de octubre.
Chinea Díaz, quien se desempeña como presidente de la Asociación Culinaria de Cienfuegos, posee una larga trayectoria entre calderos, cucharones, espumaderas, salsas criollas o catalanas… “la alegría de nuestro pueblo puede apreciarse como un reflejo fiel de su cocina, eso es un ingrediente de amor, energía aportada, de ahí el éxito irrepetible”.