Por Jorge Luis Urra Maqueira*
Un negro vestido con chaqué y sombrero de copa irrumpe en el
escenario del Nouveau Cirque. Es marzo de 1888 y París descubre a
Chocolat. Acababa de nacer el primer artista de circo negro de la
historia. Se trataba de Rafael Padilla, un hombre que nació esclavo en Cuba.
Sin el relato cinematográfico Monsieur Chocolat (2016), de Roschdy Zem, probablemente la historia del primer actor negro de la escena francesa y cubano que se registra en un texto cinematográfico aún preexistiría incierta.
Rafael Padilla (La Habana, Cuba, septiembre de 1868-Burdeos, Francia, 4 de noviembre de 1917) era un trashumante del siglo XIX que radicó por varios años en Cienfuegos, en el central Portugalette, y tuvo la dicha de pasar de esclavo a actor, aunque el color de la piel no le permitió alcanzar la plenitud como artista.
Rafael Padilla (La Habana, Cuba, septiembre de 1868-Burdeos, Francia, 4 de noviembre de 1917) era un trashumante del siglo XIX que radicó por varios años en Cienfuegos, en el central Portugalette, y tuvo la dicha de pasar de esclavo a actor, aunque el color de la piel no le permitió alcanzar la plenitud como artista.






