Por Mercedes CARO NODARSE
Aniversario 56 de la entrada de la Caravana de la Libertad, a Cienfuegos, el 6 de enero de 1959
| En improvisada tribuna, Fidel le habló al pueblo de Cienfuegos. |
Nadie quedó sin estremecer banderas,
sin despojarse los miedos, sin lavar la sangre de los portones y guardarla en
finas bóvedas de cristal. No hubo quien quedara inmóvil o sin gritar bien fuerte.
El martes 6 de enero de 1959, luego del triunfo, entró Fidel Castro a
Cienfuegos, la Linda Ciudad del Mar.
El 1ro. de enero había zarpado desde la ciudad heroína, mas, no se detuvo. Otro amanecer estaba por disolverse a través de la geografía insular para llegar al sur, en una Caravana nombrada Libertad. Titanes vestidos de verde olivo, con plenas sonrisas en los rostros, apaciguaban las dolientes memorias y encendieron motores, para nunca más apagarlos.
A la salida de Santa Clara, el Comandante en Jefe Fidel Castro ordenó desviar la ruta, apartándose de la larga y henchida Carretera Central que lo conduciría a La Habana. Resultaba obligatorio un alto en esta región del sur de Cuba. Rendir homenaje a los mártires del 5 de Septiembre de 1957, era una deuda y compromiso de cada luchador sobreviviente de los azares de la contienda.
El 1ro. de enero había zarpado desde la ciudad heroína, mas, no se detuvo. Otro amanecer estaba por disolverse a través de la geografía insular para llegar al sur, en una Caravana nombrada Libertad. Titanes vestidos de verde olivo, con plenas sonrisas en los rostros, apaciguaban las dolientes memorias y encendieron motores, para nunca más apagarlos.
A la salida de Santa Clara, el Comandante en Jefe Fidel Castro ordenó desviar la ruta, apartándose de la larga y henchida Carretera Central que lo conduciría a La Habana. Resultaba obligatorio un alto en esta región del sur de Cuba. Rendir homenaje a los mártires del 5 de Septiembre de 1957, era una deuda y compromiso de cada luchador sobreviviente de los azares de la contienda.