La empuñadura del bastón del cantante Benny
Moré reluce tanto en esta ciudad como la punta de la barba del Caballero de
París, personaje de la leyenda popular, al costado de un convento habanero.
En ambos casos son las caricias de sus
admiradores las encargadas de pulir el bronce, tanto en una como otra pieza,
esculpidas por el artista cubano José Villa Soberón.
El bastón que solía convertir en batuta para
dirigir su orquesta lo lleva quien fuera una gloria de la música popular
nacional bien apretado bajo el brazo derecho, a prueba de coleccionistas de
fetiches.

