Corría el año 1920, y sus finales se aproximaban ya para darle paso a uno nuevo… Pero, una visita trascendental alteraría la comunidad científica de La Habana.
El día 19 de diciembre, tras una estadía en New
York -ciudad en la que se negó a hospedarse y que sólo bajó del buque Belgenland para asistir a los actos organizados en su honor-, pisaba tierra cubana el famoso físico alemán, Albert Einstein, quien fuera recibido por las más importantes figuras de la ciencia en el país. Su manifiesto deseo de conocer a la urbe capitalina se hacía realidad.
Nació el 13 de marzo de 1879 en Ulm, Alemania y ya para 1905, con sólo 24 años, publicaba su primer trabajo sobre la Teoría de la Relatividad, de suma trascendencia para la ciencia moderna, la cual completaría una década más tarde con la célebre teoría general, que lo convirtió, de hecho, en el más grande físico teórico del siglo XX.
